SAUNA FILANDESA

 

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Piedras calentadas sobre una estatua, ramas de abedul y baños o duchas de agua fría, casi helada son condiciones indispensables para realizar un baño-sauna.

La sauna genera calor estrictamente seco, reduciendo la humedad del aire al calentarse por absorción. Con ella se obtiene una agradable sensación de relajación mental y bienestar físico.

. Están constituidas por una pequeña construcción de madera, que consta de un vestuario por el cual se accede a una estancia, donde se toman los baños. A los lados están bancos de madera dispuestos a diferentes alturas, cada una de las cuales soporta una temperatura distinta, de mayor a menor, según estén más cerca o menos del suelo. En el centro un cubo de agua fría y ramas de abedul. El agua se hecha sobre las piedras y el vapor que esto produce, llena toda la estancia.

Las saunas originarias finlandesas están construidas al lado de lagos o corrientes naturales, las que no tienen esta suerte, disponen de piscina y ducha de agua fría, y en lugar de poseer una olorosa estufa de leña, se obtiene el calor mediante sistemas eléctricos.

Los más jóvenes ocupan los bancos más altos, mientras que las personas de edad avanzada y los niños no pasan de los inferiores. La temperatura llega a alcanzar incluso los 120º centígrados y entonces el organismo humano pone en funcionamiento lo siguiente: por la exposición al calor, el sistema nervioso advierte la variación de la temperatura externa y la transmite a sus receptores situados en la piel, en los vasos sanguíneos y en las mucosas. El estímulo pasa al cerebro y éste ordena a través del sistema nervioso simpático que todos los órganos se adapten a la nueva situación. El organismo se defiende entonces de la alta temperatura externa y busca mantenerse en el nivel de 37º. Así se pone en marcha el mecanismo de sudoración y vasodilatación: el primero provoca el enfriamiento de la superficie cutánea porque el sudor, que sale de los poros y se evapora en contacto con el aire, provoca un descenso de la temperatura sobre la epidermis; la segunda permite aumentar la velocidad de la circulación sanguínea y el volumen de la misma que llega a los órganos periféricos.

La carga más pesada de todo ello está soportada por el corazón y el sistema circulatorio; el corazón debe aumentar el bombeo de sangre en cantidad y velocidad, a fin de evitar un bajón de presión.

Una vez puesto en marcha este mecanismo de regulación del organismo a las cambiantes condiciones de la temperatura externa, o sea, un calor elevado, hay que someterlo de inmediato a la inmersión de agua bien fría, casi helada, que la sauna prevé tradicionalmente en este punto y que provoca una reacción rápida e intensa en el cuerpo. Llega entonces una rápida vasoconstricción y un repentino aflojamiento de todos los mecanismos acelerados en la fase precedente. El corazón disminuye los latidos y el bombeo de sangre y se ve obligado a vencer una notable resistencia, aumentada por la vasoconstricción, soportando así un considerable trabajo energético.

La parte más beneficiada por la sauna y la reacción provocada por ésta es la piel, porque con el proceso de sudoración y dilatación de los poros, se libera de todas las impurezas y luego se ve tonificada por el baño frío. Después, los músculos, que ganan en elasticidad, sobre todo si antes de la sauna se han visto sometidos a una intensa actividad deportiva, porque la sudoración favorece la más rápida asimilación del ácido láctico acumulado.

La sauna no es una cura de adelgazamiento. La considerable pérdida de agua que viene determinada por la sudoración, queda enseguida reemplazada por las bebidas que se ingerirán inmediatamente después. La pérdida de peso, no es permanente, porque el agua eliminada, necesaria para las funciones vitales, debe ser reintegrada.

Cualquier persona puede beneficiarse de la sauna, con la condición de que tenga un físico genéricamente sano y, sobre todo, un corazón “a punto”. Por lo tanto, siempre es mejor, antes de iniciarse en ella, acudir al especialista para que de su consentimiento.

PASOS  A SEGUIR

Antes de la sauna es indispensable una ducha caliente para preparar la piel. Agua y jabón para limpiar los poros. La cabeza también debe estar mojada.

Debe realizarse siempre antes de comer o con preferencia antes de cenar, siguiendo el ritual finlandés, pues así el cuerpo se relaja y descansa mejor.

Antes de entrar en la sauna es aconsejable beber un vaso de zumo, naranja o limonada.

Transpirar durante cinco o diez minutos y subir un nuevo peldaño, hasta alcanzar la temperatura deseada.

Luego, ducha o piscina, con agua lo más fría posible, unos ejercicios gimnásticos elementales y vuelta al interior. Repetir esta operación dos o tres veces para conseguir los mejores resultados.

No entrar más de tres veces seguidas. Permanecer fuera el mismo tiempo que se ha pasado dentro sudando.

Durante el tiempo que dure la sauna procurar mantener silencio, ya que favorece la relajación.

Practicarla siempre después de una fiesta donde se ha comido y bebido en exceso como excelente cura desintoxicante.

La sauna favorece el buen funcionamiento del sistema cardiovascular, ya que el shock caliente-frío, pone en marcha mecanismos de adaptación del organismo.

Pueden practicarla incluso los niños a partir de los 5 años de edad.

Limpia el organismo de toxinas, activa la circulación y favorece la salud del aparato respiratorio, porque ejerce un efecto preventivo y terapéutico de las infecciones víricas de las vías respiratorias.

Los contrastes entre las duchas frías y el calor de la sauna, tonifica la piel y los músculos, además de beneficiar el sistema cardiovascular, el aparato digestivo y el sistema nervioso.

Hay que evitar la sauna si se padece epilepsia, hipertiroidismo o inflamaciones agudas.

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Beneficios de la sauna

ÖSe destensan los nervios dando como resultado una agradable sensación de relax.

Ö Activa los vasos sanguíneos. Al sufrir cambios tan bruscos de temperatura éstos se dilatan y se contraen de forma que preparan el cuerpo para poder soportar mejor los cambios de estación.

ÖPreviene los resfriados en invierno y mantiene el cuerpo fresco en verano.

ÖEl mayor calentamiento ayuda a fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo protegiéndolo de procesos infecciosos.

ÖAl estimular la circulación, se activa el metabolismo, el corazón late más rápido y la piel adquiere un tono sonrosado.

ÖLos riñones se descongestionan, trabajan más y eliminan más sustancias nocivas con la digestión.

ÖLa pérdida de líquido ayuda a eliminar las toxinas posibilitando la expulsión de restos de alcohol y nicotina.

ÖSe segregan más hormonas, lo que beneficia la piel y el cabello.

ÖLa piel se limpia en profundidad, se abren los poros, se desprenden células muertas y se suprime la grasa superflua.

ÖAplicar los productos capilares, si se usan, dado que penetrarán más profundamente y envolver la cabeza con una toalla. 

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